domingo, 23 de noviembre de 2008

alfajores


El alfajor es nombre común a diversas formas de golosina que se elaboran en España y Sudamérica, que tienen su origen en una golosina tradicional árabe.
En
Argentina, Chile, Uruguay, Perú y otros países de Sudamérica, se compone de dos o más galletas unidas por un relleno dulce y generalmente bañadas en chocolate, glaseado o azúcar en polvo. El relleno debe ser de dulce de leche. También existen alfajores de frutas, mousse de chocolate y diferentes rellenos.
En
España, los alfajores son dulces típicamente navideños, propios de Andalucía y Murcia, realizados a partir de una pasta de almendras, nueces y miel, al igual que muchos otros dulces tradicionales también de origen árabe, como el turrón o el mazapán. Pueden ser en forma de cilindro compacto hecho con la masa aglomerada con pan rallado, o bien con la pasta de miel como relleno entre obleas de harina.
Si bien el alfajor tiene años de presencia en la
gastronomía de los países del Río de la Plata, es un invento antiquísimo de los pueblos árabes. Su nombre proviene del idioma de sus inventores al-hasú que significa 'relleno'.


El alfajor es de origen árabe, recibiendo también el nombre de Alajú. Nebrija lo nombra en su Diccionario latino-español de Nebrija (1492). Se viene elaborando en Andalucía desde los tiempos de Al-Ándalus hasta nuestros días.
Las primeras referencias de su presencia en América mencionan a Venezuela[1] y Perú, donde les eran dados como ración a las tropas de los españoles.
Fue adoptado en el Río de la Plata empleando dulces de origen (como el dulce de leche), siendo muy probable que haya llegado desde España de la mano de inmigrantes andaluces. Su origen se emparenta con otros productos de la cocina árabe como el turrón de almíbar. El antecedente más cercano del alfajor sudamericano está en los alfajores de Valverde, muy conocidos en Andalucía. En Valverde del Camino, provincia de Huelva, Andalucía, se fabrican artesanalmente las tortas de alfajor, que consisten en una masa de miel, almendras, pan molido, canela, clavo y matalahuva que rellena dos obleas. Estas obleas son popularmente llamadas hostias por hacerse de la misma forma que las hostias que se consagran en la misa. Suelen venderse envueltos en celofán y está documentada su elaboración desde hace dos siglos. A su fama han contribuido las alfajoreras, mujeres de Valverde que se desplazaban a las Ferias y Romerías de la región con sus puestos de dulces y turrón, con un circuito que empezaba en la Feria de Sevilla y terminaba por Todos los Santos en la Feria de Niebla. Los mejores «cantaores» de fandangos llevan en su repertorio una letrilla popular que dice:
Dos cosas tiene Valverde
que no las tiene La Habana
tortillas de gurumelos
y alfajor de Las Manzanas.

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